Hacer los Apalaches no solo ha significado recorrer una larga caminata y ser inducido por su bella naturaleza sino también ha sido conocer la cultura americana. A lo largo del camino se pasa por muchas ciudades y pueblos. Es una gran oportunidad de sentir la esencia de aquellos lugares que en una deteminada época tuvieron su momento de esplendor.
En los años ’50 y ’60 hubo una elevacion del nivel de vida de la clase trabajadora. Finalizada la Segunda Guerra Mundial el único pais que se fortaleció economicamente fue los Estados Unidos de América. Los precios de los coches eran asequibles y la gasolina tenía precios muy bajos. Algunas marcas americanas como: Ford, Chrysler, General Motors innovaron en la fabricacion de coches. Mencionaré algunas curiosidades: Chrysler en 1950 fue el primer fabricante americano que ofrecía elevalunas eléctricas en todos sus modelos. En 1955 fue el primero en equipar sus automóviles con radio. También empezaron a construirse casas al borde de las carreteras con sus emblemáticos diner con asientos y taburetes de polipiel. Hoy en día cada vez se ven menos y están desapareciendo imponiéndose las grandes cadenas de fast food.

Nosotros hemos tenido la suerte   de desayunar en alguno de ellos. El primero en Blue Ridge Summit en Pensylvania y colgando en una de sus paredes la foto de Ronald Reagan como actor en aquella época y otra foto de una de las primeras actrices de Walt Disney. Se continua ofreciendo esos grandes desayunos que le dieron fama: huevos, bacon, salchichas y biscuits (panecillos crujientes) a un precio muy, muy económico. Por increible que parezca es verdad 1,99$ y café todo el que guste. Otro fue en Elk Park en Carolina del Norte. No tiene el mismo diseño pero también muy de aquella época. Un sitio ideal para entablar conversacion con los locales que siempre estaban dispuestos a mantener una agradable charla con nosotros.

Y algo de lo que no puedo dejar de mencionar son los llamados “trail angels” (ángeles del camino) que en cierta manera son transmisores de cultura. Si haces el AT los encontrarás durante todo el camino. Habia oído antes que había gente generosa que apoyaban a los thru-hikers a seguir adelante pero había abandonado esa idea desde que dejé de leer cuentos infantiles. ¡Increible! He vuelto a creer en Ali Baba y los cuarenta ladrones pero he cambiado la historía en lugar de joyas hay comida. Nuestro querido y más preciado tesoro que cuando te empieza a faltar ahí están los “Trail Magic”.
Un día encontramos latas de refrescos para rehidratarnos después de recorridos veinticinco kilómetros, otro día avidos de dulces nos dejan chocolates. Hubo un día con mucha hambre ya que era nuestro cuarto día en el bosque y apenas nos quedaba comida nos ofrecieron un rico manjar de pizzas, pizzas y pizzas y otro día deseosos de fruta nos dejaron zanahorias, platanos, manzanas,..etc Siempre adivinando nuestros pensamientos y no sólo dejando comida o bebida que encuentras en el mismo camino sino que también a veces te acercan al pueblo más cercano para comprar comida o saciar tu estómago en un diner de la zona.